La historia de una ex princesa (1)

(Solo para distraer mi mente y no aburrirlos tanto escribiré en esta nueva sección algunas historias que viven en mi cabeza).

Querido príncipe azul,

Hola. Soy yo, tu princesa. Escribo esto teniendo muy claro que nunca lo leerás pero es que necesito verme y sentir lo que siento más allá. Siempre ha sido una práctica habitual en mi el escribir cartas que nunca se entregarán.

Tengo muchas ideas de como eres. Pienso en un hombre apuesto, caballero, caprichoso, leal, tan chistoso que me haga reír hasta cuando no estemos juntos, te pienso como un gran hombre, pero no me importa tu color… Puedes ser azul, o celeste o verde o rojo. Me importa más que seas soñador, como yo, porque si no fueras así nunca podríamos escribir un cuento juntos. Y, querido, ¿donde metemos al príncipe y a la princesa en otro lugar que no sea un cuento?

Vale, puedes reírte o enojarte. Sé que pido mucho, pero está bien y no me interesa bajar ninguna de las varas para ningún otro candidato. Sé, muy en el fondo, que eres tú y únicamente tú el verdadero, mi verdadero príncipe azul.

No sé aun quién eres, ni a donde vas, ni si llegarás, ni siquiera sé si existes, príncipe… Pero no importa, ya no me importa si vendrás algún día. Soy feliz de todos modos, ¿sabes por qué? Porque cada día me despierto y pienso en ti, sueño contigo en la tranquilidad y calma de mis ojos cerrados y también en lo colorido de mis ojos abiertos. Si bien no vivo por ti… Me haces la rutina terrestre más amena. Y si algún día te conozco tendrás que hacerte ver, porque hay muchos (¡y no creerás cuantos!) que piensan son príncipes, que hasta lo son, pero míos no. Claro que no. Y si llegas o ya llegaste, dame una señal. Una señal que solo tú y yo podamos entender. Ya no puedes contarme un cuento, ya no puedes enviarme a la luna… Es bien difícil, pero sé que te la apañarás. Prometo, también, mostrarme a tus ojos como la princesa que siempre deseaste y que por fin aparece para hacerte feliz.

Lo siento mucho, amigo, si realmente no tienes el título de príncipe. Pero, tranquilo, que una princesa si bien siempre va a buscar su príncipe este puede ser… ¡Cualquier cosa! No seas mal educado ni te enojes por desear únicamente a un sangre azul, pero es que para mí lo eres… Dentro de mi cabeza, y más importante, dentro de mi corazón, lo eres.

No es fácil ser princesa. No es fácil esperar eternamente. Algunos lo llaman una tarea de cobardes. Pero, ¿alguna vez han decidido esperar? ¿mantener la calma y las facciones y no llorar? Porque una princesa no puede llorar… Menos por un casi príncipe pasado. Tenemos nuestro orgullo y nadie nunca podrá vernos tan débiles. No podemos ser menos que perfectas. Nuestro príncipe puede llevar siglos buscándonos y no hay que decepcionarlo. Hay que ser perfecta, así, sin más. Perfecta.

Por eso no es fácil ser princesa. No imagino, tampoco, lo difícil que es ser un príncipe. Pero entre tú y yo y el resto de realeza que nos sigue, nos entendemos.

Me gustaría amarte ahora mismo, pero creo preferir esperar tu llegada. Espero amarte y tocarte y cantar contigo una cursi canción de amor.

Cuídate, pequeño…

Recuerda que siempre voy a estar ahí, en tu mente y en tus sueños. Por favor, nunca olvides que sigo esperándote. No te desanimes, ¡no pierdas la fe! Sé fuerte para llegar y unirte a mí para siempre.

Eternamente tuya,

Tú princesa.

3 comentarios en “La historia de una ex princesa (1)

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